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El silencio en la sala se hace presente mientras Jesús, tres de sus discípulos y dos asistentes al evento entran en escena, el ambiente parece desolador y tanta quietud es la que nos prepara para la antesala de la explicación de lo que Jesús viviría en su camino al calvario.
Jesús arrodillado entre olivos sudaba sangre con una voluntad temblorosa que entre lágrimas susurraba: “Padre, que se haga tu voluntad”.

El pasado miércoles 09 de abril, el apostolado católico Uno más para Cristo presentó una dramatización de la Pasión de Cristo que fue más allá del teatro. Con un guion que captó los momentos más inmersivos de acuerdo con la narración de los Evangelios, una escenografía realista y una preparación espiritual profunda, cada escena se convirtió en una catequesis viva, pero hubo un elemento que destacó entre todos: la mirada médica puesta sobre el cuerpo herido del Redentor, explicada a detalle por los doctores Estuardo Carrera y Arturo Carranza.
La obra comienza en el Huerto de los Olivos, donde Jesús experimenta una angustia y estrés tan extremos que, según la explicación médica, se trataba de un cuadro de hematidrosis en la que los capilares se dilatan tanto que las glándulas sudoríparas se rompan, haciendo que el sudor se mezcle con sangre. Esta escena, acompañada de una iluminación tenue y sonidos ambientales envolventes, hace al espectador partícipe del tormento por el que estaba pasando Jesús.
Cada escena fue narrando los momentos cúspides, mientras nuestros expertos fueron develando el cuadro médico que nuestro Señor Jesucristo padeció, por medio de imágenes que ayudaron a la audiencia a comprender qué reacciones pudo tener el cuerpo humano de Jesús, dándoles un sentido más realista que se fue dirigiendo por medio de citas propias del Evangelio que llamaban a la reflexión de los presentes al comprender la brevedad con la que se escalaba momento a momento en la crucifixión.



La flagelación, representado con una coreografía brutal y conmovedora, muestra cómo los látigos romanos desgarraban no solo la piel, si no músculos y vasos sanguíneos, generando una pérdida de sangre capaz de causar hipovolemia. La coronación de espinas, realizada con una pieza artesanal cuidadosamente elaborada, retrata el daño a los nervios craneales provocando un dolor punzante y constante.
En el camino al Calvario los médicos nos explicaron la evidencia del colapso físico, por las diferentes caídas, el agotamiento, heridas abiertas que le llevaron al shock. Finalmente, la crucifixión, momento culminante, fue analizada como una postura corporal exacta: brazos extendidos, dificultando la respiración que, desde la medicina, se entiende que Jesús murió por asfixia progresiva y paro cardiorrespiratorio, sumándole la pérdida de sangre y el sufrimiento extremo.
Cada momento fue también llevado a la reflexión por medio de escenas musicales que transmitieron el sentimiento que cada personaje estaba viviendo, desde el trato inhumano hasta el sentimiento de pérdida y dolor de una madre que llora a los pies de la cruz mientras sostiene en sus brazos el cuerpo lastimado de su hijo.

Cada actor dejó ver los matices humanos de su personaje, llevándonos a un movimiento fuerte de emociones, que nos muestran la crueldad e incertidumbre de esos momentos, donde te invitan a ti a querer reflexionar de lo que significa este sacrificio de amor.
Este no fue solo un acto escénico, ni una representación teatral. Fue, como bien dijeron los doctores presentes, una invitación a vivir una Semana Santa de verdad: con el cuerpo, con la razón… pero, sobre todo, con el corazón.
Ver representado el sufrimiento de Jesús con precisión clínica nos abrió los ojos, pero fue su amor -visible en cada herida- el que nos partió el alma. Y al final, cuando el telón se cerró, quedó clara una certeza: no basta con recordar la Pasión… hay que vivirla.
Los doctores lo dijeron con ciencia. La obra lo manifestó en silencio y el alma lo entendió con lágrimas.
Una representación de la Pasión de Cristo recreada por el apostolado católico Uno más para Cristo no solo conmovió a los asistentes, sino que también mostró el sufrimiento físico de Jesús con la precisión de un diagnóstico médico de la mano del Dr. Estuardo Carrera y el Dr. Arturo Carranza.


Es por eso que conforme avance esta semana santa te invitamos a que vivas a flor de piel las emociones de su Pasión y preparándote para el final que dio inicio a nuestra eternidad.
Eliseo - 5ta Generación
Eliseo - 5ta Generación
