Pese a lo que todos piensan y nos quieren hacer creer, Navidad es un tiempo sencillo, austero, barato si lo quieres ver así, pero con un inmenso valor.
¿Quién podría pensar que un Rey —sí, el que hace poco celebrábamos, el Rey del universo— se haría no solo pequeño, humano sino además pobre Sí, pobre: sin lujos, sin luces, ¿sin árboles ni regalos? Solo Él iluminando el mundo y la oscuridad que lo rodea, sencillo, destellando amor, sin nada de lo que a nosotros nos afana tanto. CCC 525
Piénsalo, ¿acaso no has comenzado a preocuparte por los regalos, los convivios, la cena, la decoración?
¿Me alcanzará el dinero?
¿Me alcanzará el tiempo?
¿Cómo hago para asistir a todo?
¿Cómo hago para darle regalos a todos?
Acaso has notado como en medio de esos pensamientos te comienzas a agitar o a sentir ansioso porque todo va tan rápido que no te dará tiempo de hacer lo que quieres.
Seguro no eres el único (a) que queriendo “hacer lo correcto” y cumplir con el “deber”, se ha distraído y comenzado a sentir angustia por lo que no tiene y por qué tal vez tu navidad no se ve como a Instagram le gustaría.
Pensando que yo no tendré las decoraciones, la cena o los regalos que el algoritmo nos muestra se me aceleró el corazón y no fue bonito. Pero de pronto, en un instante, contemplé por un segundo un nacimiento de papel (parece mentira, pero no lo es), un nacimiento de papel, y vi en cada personaje una expresión de amor, dulzura y sorpresa.
Pero, sobre todo, el Niño: chiquito, sobre un poco de paja en el pesebre, sonriendo tan tiernamente. Y pensé: ahí no hay lujos, no hay un gran árbol, no hubo gran cena, es más casi no encuentran un techo bajo el cual pasar la noche. Pero ahí hay algo más valioso, y es la presencia de Dios.
No sé tú, pero contemplar y entender el milagro de la encarnación es para que nos explote la mente y el corazón de amor y agradecimiento. Porque tal milagro es una muestra más del inmenso amor que Dios nos tiene a ti y a mí … y nosotros, distraídos con los regalos.
Hoy te invito a que, si solo has visto el nacimiento, puedas contemplarlo. Pídele al Espíritu Santo la gracia de abrir los ojos del alma y que te permita contemplar ese misterio. El misterio y el milagro de la encarnación, porque con los ojos físicos solo vemos y no podemos contemplar. Pídele al Espíritu Santo que abra tus sentidos y te permita contemplar la escena: ese pequeñito que está por nacer, que vino a este mundo para entregarse por tu salvación y la mía y se quedó acompañándonos hasta el final de los tiempos en el vino y el pan.
Pídele al Señor la gracia de ver con los ojos del alma y dejar que la ternura del niño Jesús y la belleza de la sagrada familia inunde tu corazón; Porque ese corazón afanado, un poco duro y con mil preocupaciones, con eso y todo lo demás aún es un pesebre y Jesús quiere nacer ahí.
Normalmente para navidad se ordena la casa, se arreglan los muebles y se prepara el nacimiento y aunque es una linda tradición muchos lo hacemos solo por eso, sin entender por qué o lo que realmente significa. Este año yo no tendré un misterio físico (solo el de papel) pero fue en esa sencilles que la ternura y el amor me atrapó. Porque es en lo pequeño, simple, sencillo y silencioso que el amor de Dios se mueve.
Aprovecha el tiempo que falta para navidad para preparar más que la casa, limpia tu corazón en el sacramento de la confesión, ablanda el pesebre en el que Jesús quiere nacer dejándote llenar por su amor y prepararle una habitación a la sagrada familia, déjate llenar por lo valioso y no por lo ostentoso. Porque “El misterio de Navidad se realiza en nosotros cuando Cristo toma forma en nosotros” CCC 526
Que este tiempo de adviento y navidad esté más lleno de sentido que de regalos; Que haya paz en tu corazón más que luces en tus paredes, pero sobre todo que la alegría y el amor de nuestro precioso niño Jesús haga que te sonría el alma y te brillen los ojos de verdad no solo para una publicación en redes sociales.
Depende de ti y de mí enfocarnos en prepararle su habitación o seguir distraídos. Estamos ya en la época de preparación: que podamos enfocarnos en lo valioso y no solo en lo costoso. A preparar lo único que a Él le importa: el corazón para poder recibirlo.
"" ... La Navidad posee una ternura, una dulzura infantil que me atrapa todo el corazón" San Pio de Pietrelcina .
Eliseo - 6ta Generación
